La implementación de las estaciones de sensores terrestres de AIAgro en nuestras viñas ha supuesto un antes y un después. El sistema no solo detecta variaciones de humedad en el suelo con una precisión milimétrica, sino que sus algoritmos predijeron un brote de mildiu con dos semanas de antelación, permitiéndonos aplicar un tratamiento localizado y reducir el uso de fitosanitarios en un 40%.
La zonificación del suelo que nos proporcionaron fue clave para ajustar la fertilización variable. Ahora cada cepa recibe exactamente lo que necesita. La inversión se amortizó en la primera cosecha, con un aumento del 15% en la calidad de la uva y una reducción significativa del estrés hídrico de la planta. Es como tener un enólogo digital que vigila cada rincón de la finca las 24 horas.